Cuando sucedieron los eventos de 1989 yo tenía 12 años, lo cual me situaba en cierta incapacidad para advertir las señales que le mundo mandaba. Conforme fui creciendo y me volví una frenética consumidora de medios empecé a descifrar ciertos códigos visules y sociales que me hicieron una observadora tenaz de las noticias.
Hay quienes creen que aquelloos que vemos, leemos o escuchamos not

icias somos vigilantes sociales que no tendríamos necesidad de tanta información. (Está claro que pasamos siglos sin saber lo que sucedía en otra parte del mundo y nadie tendía el escándalo por ello) Pero me da por creer que soy una ciudadana del siglo XXI y me interesa saber qué pasa con la guerra de Irak, a cuántos ejecutaron ayer, cuánto cuesta el dólar y el euro y acaso enterarme si Paris Hilton ya salió de la cárcel. Es verdad, ninguna de las cuestiones anteriores es fundamental para mi vida, y su conocimiento quizá no me hace una "mejor persona". ¿Entonces qué caso tiene enterarme de todo ello?.
La respuesta tiene que ver con otras manías que colecciono. A pesar de ser hija de la televisión y el periódico, cuasi hermana de la radio y prima del cine (En sentidos metafóricos, dada mi adicción a ellos) la información es para mí una "sustancia" que me hace sentir viva. No me concibo moverme en un mundo donde no sé lo que pasa en mi ciudad, mi país, mi continente o acaso en otros territorios situados amiles de kilómetros. Esto creo que me clarifica mi existencia, si bien no me la endulza, pero sé que si un día me topo con un extraño y tuviéramos que viajar horas completas sin nuestros respectivos ipod en transportes sin medios comunicativos, al menos tendría tema de cuál charlar. Un gran maestro de la faculta decía "¿Se dan cuenta que cuando al gente no tiene tema de conversación siempre habla del clima?" Efectivamente, ¡bendito clima que nos hace visibles frente al otro! Por eso creo que ahora con el cambio climático una conversación de un minuto se puede volver un debate sobre el uso de combustibles alternativos. Asímismo la guerra de Irak me sirve como metáfora proyectada de la Iliada, en mis clases de literatura; o en todo caso Paris Hilton es un tema sobre la responsabilidad social de los individuos frente a la sociedad.
La vida para mí, es información. En la mañana necesito saber cómo me siento y qué haré para elegir mi ropa. Necesito mi desayuno para que mi cerebro empiece a trabajar. Me urge mi café para que mis ojos puedan tomar forma y hasta me es indispensable prenderle en mi noticiero radiofónico para saber que mi mundo sigue funcionando. Incluso los domingos no disfruto, nada como leer el periódico y pasar de una sección a otra siguiendo la nota de la semana y hasta podría adivinar sobre qué celebridad tratará el artículo central de la revista.
Un mes normal se compone de seguir tres o cuatro series de TV por cable, dos novelas y dos noticieros en TV abierta, tres cuentas de correo, mi subscripción a dos podcast, un blog; la actualización de la biblioteca de ITunes, dos películas en el cine y casi dos libros, así como de la lectura diaria del periódico y mi jugada en la compu (solitario u otro pasatiempo).
No me avergüenza nada de lo anterior, soy una consumista en su amplio o estrecho sentido, consumista de medios, servicios y productos. Creo que en la vida; los datos, se transforman en emociones; las emociones en conductas y las conductas en hábitos, esto originan un carácter o una personalidad.
Fiel a mis vicios, seguiré informandome sobre el conflicto, la banalidad y la cultura mientras me doy tiempo para ver "Grey´s anatomy" y terminar de leer "Si esto es un hombre".